Cuando recogimos a Arya llevaba al menos 2 días atropellada en el arcén de la carretera.

En esos, como mínimo, dos días, muchos coches pasaron junto a ella y desde cada ventanilla muchos ojos tuvieron que verla. Nadie paró.

Algo tiene que estar podrido en un país en el que encontramos perros atropellados; en un país en el que es normal cruzarte a diario con perros abandonados; y no se nos hace trizas el corazón y la conciencia.

Arya no podía levantarse porque a consecuencia del atropello sufría una lesión en la cadera. Cristóbal Frías, nuestro traumatólogo favorito la operó y hoy Arya ya corre y brinca en casa de Inma y Pedro.

Nuestra pequepelirroja es una preciosa bretona que debió nacer sobre el mes de Septiembre de 2011. ¡Es una chiquilla!

Es una bretona de tamaño mini; en las fotos no se aprecia pero juraríamos que es un bonsai de Bretón ;-)

Es un amor… Sí, lo decimos siempre de todos nuestros perros, ¡pero que le vamos a hacer si nos encontramos con los corazones más hermosos del universo canino!

Arya es un amor sí, entre otras cosas porque no hay en el mundo otra perra capaz de pasarse tanto tiempo dando besos y besos y más besos ¡sin aburrirse! Es muy pero que muy cariñosa. Uno tiene la sensación de que ese afecto que nunca pudo ofrecer, Arya lo fue guardando en su corazón para quien quisiera recibirlo.

Es una perra súper simpática: divertida, extrovertida y juguetona. Eso sí, con los gestos o los modales bruscos se hace pequeña, muy pequeña y tímida. A Arya no le gusta que le griten, claro que no. Y nunca más tesoro, prometido, jamás nadie volverá a levantarte la voz.

Es muy lista y en apenas una semana ha aprendido a vivir en casa: se sienta para comer, acude cuando la llaman y avisa cuando va llegando la hora de salir a la calle.

Arya es ternura y luz. Magia y corazón. Besos y sonrisas.

¿Te enamoraste ya? ¿Un flechazo? Escríbenos y te contamos cómo adoptarla:

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