Nos resulta difícil escribir sobre Bartolo porque no hay palabras que puedan describir tanta ternura.

Bartolo lleva con nosotros… ni se sabe… casi desde el principio de El Refugio-Escuela. Llegó siendo todavía un cachorrón y con nosotros ha crecido, ha aprendido, ha jugado y nos ha visto reír y llorar.

Mientras en estos años los demás se marchaban moviendo el rabo con sus familias adoptivas, Bartolo se quedaba con su carita pegada tras las rejas.

Nadie nunca ha preguntado por él y no es justo. Bartolo se merece más que nadie su propia familia.

No es un cachorro, no es un peluche de anuncio, no es un perrito faldero, pero es un tesoro. Un perro noble y leal que te acompaña en las alegrías y en los desvelos siempre dispuesto a sacarte una sonrisa. Un perro divertido y simpático al que los años de refugio no han menguado sus ganas de jugar y vivir. Un perro dulce que se derrite con una caricia. Un perro sensato y equilibrado que sabe cuando le necesitas muy cerca y cuando prefieres quedarte a solas.

Y mucha de la ternura, de la bondad, de la nobleza de Bartolo tienen que ver con nuestra compañera Marta que cuando Bartolo más lo necesitaba se lo llevó a casa para cuidar de él. Marta y su familia borraron de un plumazo la tristeza que empezaba a instalarse en el alma de Bartolo tras tantos años refugiado. Con Marta, Bartolo (Bart para nuestra peque) se ha convertido en un perro equilibrado, obediente y feliz, preparado más que nunca para formar parte de una familia.

A Marta y a su familia hay que agradecerles que estén cuidando de Bart, queriéndole y mimándole, sin fecha límite. Hay pocas personas tan generosos como ellos. Y Marta y Bart forman una linda pareja.

Pero Bartolo necesita su propia familia y a Marta la necesitamos para tantos otros que sin su ayuda lo tendrán un poco más difícil.

Si alguna vez has pensado en adoptar a quién más lo necesita, ese es Bartolo. Si además quieres llenar tu vida de ternura, besos y abrazos, adopta a Bartolo.

adopciones@elrefugioescuela.com

Bartolo nació en Septiembre de 2004 y lo amadrina nuestra amiga Noa de Pazos Bugarín.