La esperanza de Pegote
Pegote es un galgo que ha pasado desapercibido, su estrella no ha brillado tanto como la de Baus. A Pegote no lo rescataron los bomberos ni, afortunadamente, ha habido que amputarle una pata. Pero la historia de este pequeñajo es tan triste o incluso más que la de Baus.
Lo abandonaron destrozado, con varias fracturas espantosas en la cadera y en una de las patas. Le operaron varias veces, las primeras, mal, muy mal. Gracias a Cristóbal del Hospital Veterinario Lepanto por arreglar lo que parecía no tener arreglo. Estuvo muy enfermo. Apenas comía. Pero nunca, nunca, dejó de sonreír. Porque sí, ¡Pegote sonríe!
Y ¿quién cuidó de él? Helena “of course”
Tras más de un año haciéndose cargo de las curas, las inyecciones, las vitaminas, las comidas especiales… Helena casi había creído que Pegote se quedaría con ella. Nadie preguntaba por él. Pegote no es el galgo perfecto: más delgado de lo normal, cojo, con un millón de cicatrices, no encontraba quien quisiera quererlo.
Pero llegaron Isabelle y Christophe. No buscaban el galgo perfecto; a la pregunta del cuestionario: “¿Qué esperas del galgo que adoptes?” respondieron lo que casi nunca nadie contesta: “Nada” (Bueno sí, ¡que no se merendara a sus 11 gatos!)
Adoptaron a Pegote para amarlo, para, de alguna manera, compensarle del horror que ha vivido.
Así que nuestra Helena, en un acto de generosidad y amor, se despidió ayer tarde de su pequeño Pego. El vacío está, pero se llena con las imágenes de la felicidad y la libertad de nuestro cojito loco.
Todo esto, nada de esto… hubiera sido posible sin Carine y sin Galgos Libres. Otra vez, Carine en persona vino a por uno de nuestros galgos. ¡En breve, le darán acciones de Brussels Airlines!
Pego, loco, corre, vuela libre, tesoro.


















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