Te has ido, viejito. Llevas contigo todo nuestro amor, y nos dejas toda tu fortaleza. Porque luchaste una vida de 17 años, en la que nada fue fácil. Aquellos primeros meses en ese lugar tan feo y oscuro quedaron atrás, y la luz se abrió paso para comenzar una historia juntos. Nos diste la energía y el valor necesarios para montar uno a uno los peldaños de un hogar, donde llegan corazones rotos. Nuestra casa, el Refugio, de alguna manera, comenzó gracias a ti.

¡Imagínate cuántos recuerdos guardamos de la vida contigo!

A todos nos enseñaste algo, a mí, a perder el miedo. Sí, tú. Me gusta recordar los baños, y los masajes en la espalda, te enroscabas como un cachorrrón. Y nos sentíamos grandes a tu lado. ¡Tenías todo un carácter, amigo!

Quiero que sepas que nunca dejamos de intentarlo, buscábamos una familia que te quisiera como nosotros lo hacíamos. Aunque no pudo ser tal cual lo teníamos previsto, a veces, un camino lleva a otro. Y un día, te pusiste muy malito, pensábamos que te nos ibas sin haber conocido un verdadero hogar. Pero una buena chica, vieja conocida tuya, te abrazó con fuerza y dulzura sosteniendo con todo su cariño tus últimos años de vida. Y con ella, y su familia humana y perruna fuiste finalmente feliz.

NELSON, NO TE OLVIDAREMOS NUNCA. Da recuerdos por allí…

 

 

 

 

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